ESPAÑA: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Qué errores se han cometido?

Publicado: 2012-07-19

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En España tenemos prácticas culturales y diseños institucionales que debemos revisar en profundidad si queremos entender cómo hemos llegado hasta aquí. Por eso, ahora que toda la política económica española se hace en Bruselas, las Cortes Generales disponen de abundante tiempo para encargar un informe similar donde se explique a la ciudadanía, sin partidismos ni pasiones, las razones de esto que indudablemente es un fracaso colectivo.

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En la "década prodigiosa" algunos se han beneficiado más que otros, pero eso no quita que en verdad todos los españoles hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Y, mucho cuidado, porque otros (por ejemplo, los estadounidenses) llevan viviendo por encima de sus posibilidades mucho más tiempo que nosotros y aún no han hecho nada por enderezar el camino. No estamos solos, ni mucho menos. Lo que ahora se pone en cuestión es todo un proyecto civilizatorio que ha acabado esquilmando todo tipo de recursos como si no hubiera un mañana ...

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¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Qué errores se han cometido?

18/7/2012 http://www.sacredchaos.com/rants/bitacora/index.html

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Hace ya casi una semana que leí un artículo de opinión en El País que quería mencionar aquí. Se trata del artículo titulado Fracasos colectivos, de José Ignacio Torreblanca, que viene a sintetizar bastante bien algunas de mis propias ideas sobre el tema de la crisis y lo que significa:

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Qué errores se han cometido? En el informe encargado por el Parlamento japonés sobre el desastre de la central nuclear de Fukushima, que hemos conocido esta semana, se hacía un planteamiento que, salvando las distancias, tiene muchísima relevancia para el caso español. El terremoto y el posterior tsunami, dice el informe, fueron los accidentes que generaron las condiciones para el desastre. Pero, advierte con toda crudeza, no busquen en un fenómeno natural externo las causas de la crisis y, sobre todo, no busquen en los aspectos accidentales la exoneración de sus responsabilidades, colectivas e individuales. El accidente, concluye el informe, lo causaron acciones concretas y decisiones concretas de individuos e instituciones, y como tales podían haberse evitado. Pero sobre todo, el informe incide con particular dureza en los que denomina "aspectos culturales". Con ello se refiere a aquellos elementos de la cultura japonesa (sentido de la jerarquía, deferencia hacia la autoridad o incapacidad para la crítica a las normas establecidas) que hicieron que la respuesta al terremoto fuera tan tardía e inadecuada que, en la práctica, fuera la responsable última del accidente.

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En un sentido parecido, el informe independiente sobre el 11-S identificó muy claramente y con suma dureza los fallos institucionales que llevaron a EEUU a uno de los momentos más críticos de su historia. Algo parecido podemos decir de la situación española. Es cierto que el euro ha demostrado no estar bien preparado para resistir crisis como la generada por la caída de Lehman Brothers y que ha generado desequilibriso impoprtantísimos entre sus miembros. Pero como en el caso del tsunami, esos choques no son los causantes de nuestra situación actual ni podemos por tanto escudarnos tras ellos: en España tenemos prácticas culturales y diseños institucionales que debemos revisar en profundidad si queremos entender cómo hemos llegado hasta aquí. Por eso, ahora que toda la política económica española se hace en Bruselas, las Cortes Generales disponen de abundante tiempo para encargar un informe similar donde se explique a la ciudadanía, sin partidismos ni pasiones, las razones de esto que indudablemente es un fracaso colectivo.

Lo que propone Torreblanca es, sin duda, mucho más difícil que los otros dos informes que él mismo menciona (el japonés del accidente de Fukushima y el estadounidense del 11-S). ¿Por qué? Porque el nuestro requeriría hacer uso de la autocrítica, en tanto que los otros dos en realidad se limitaron a criticar prácticas generales de otras instituciones distintas a las que redactaron los informes (la autoridad nuclear en Japón y los servicios de inteligencia en EEUU), por más que creyeran necesario reconsiderar prácticas extendidas a otros organismos. En nuestro caso, por el contrario, habría que comenzar por ejercer la autocrítica con respecto al comportamiento de los políticos, algo sin duda mucho más difícil. De todos modos, no por ello es menos necesario. Estoy de acuerdo con Torreblanca que haríamos bien en aprovechar esta oportunidad para hacer algo de autocrítica y ver qué debemos cambiar no sólo en nuestro sistema político o económico, sino también en nuestra propia vida cotidiana. En ese sentido, la idea aquella de que "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" no me parece para nada errónea. Cierto, algunos se han beneficiado más que otros, de la "década prodigiosa", pero eso no quita para que en verdad todos hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Y, mucho cuidado, porque otros (por ejemplo, los estadounidenses) llevan viviendo por encima de sus posibilidades mucho más tiempo que nosotros y aún no han hecho nada por enderezar el camino. No estamos solos, ni mucho menos. Lo que ahora se pone en cuestión es todo un proyecto civilizatorio que ha acabado esquilmando todo tipo de recursos como si no hubiera un mañana. Eso es lo que debemos solucionar. Y mientras antes comencemos a hacernos las preguntas pertinentes, tanto mejor. {enlace a esta entrada}

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[Sat Jul 14 10:23:42 CDT 2012]

Aunque las medidas se anunciaron hace ya unos días, hasta ahora he estado demasiado ocupado para escribir sobre el tema. Me estoy refiriendo a las medidas de ajuste anunciadas por el Presidente del Gobierno el pasado miércoles, que incluyen un recorte adicional de 65.000 millones de euros materializado, entre otras cosas, en la subida del tipo general del IVA del 18% al 21%, la reducción del 30% de concejales, el recorte de 3.500 millones en las administraciones locales, 600 millones en el Gobierno central, la eliminación temporal de la paga extra de Navidad a todos los funcionarios, la reducción de las prestaciones sociales (incluida la del desempleo), etc. En fin, un hachazo más en la onda de las políticas de austeridad que está imponiendo Merkel en toda Europa.

Veamos. Empecemos por reconocer que la situación del Gobierno español es bien complicada. Puede seguir la política de austeridad que le marcan desde Alemania y la UE (lo que implica seguir con todos estos recortes) o puede negarse, en cuyo caso no se reciben los 100.000 millones prometidos y se viene abajo la banca española, con lo que ello conlleva de caos financiero y económico en la que, a fin de cuentas, es una de las principales economías del mundo, a pesar de la recesión. O, lo que es lo mismo, que Rajoy está entre la espada y la pared. Otro asunto bien distinto es que Zapatero también lo estaba y Rajoy optó por hacer demagogia desde la oposición. Ya hablaremos de eso algo más abajo. El caso es que, sea como fuere, estamos en estas circunstancias ahora mismo. A míme parece evidente que los nuevos recortes no van a hacer sino profundizar aún más la recesión (¿cómo podría ser de otra forma, si van a causar más despidos y los salarios se van a ver recortados, lo que tendrá un claro efecto negativo sobre la demanda nacional?), con lo que de aquí a tan sólo unos meses el Gobierno tendrá que volver a revisar las cosas porque sus ingresos se verán mermados una vez más como consecuencia de la reducida actividad económica. En otras palabras, que seguimos dentro del círculo vicioso en el que estamos desde el 2010 o así. Sí,entiendo perfectamente que el objetivo final es salir de la crisis gracias al tirón del sector exterior, pero es que todo hijo de vecino está siguiendo la misma política en estos momentos con la intención de que el sector exterior les saque del pozo en que se encuentran. Si todo el mundo se está apretando el cinturón, ¿quién va a tirar de la economía mundial? ¿China? No parece estar por la labor. De hecho, su economía está tan inserta en la economía capitalista global como cualquier otra y depende del sobreconsumo (esto es, del endeudameinto) de los países desarrollados. Sencillamente, yo no acierto a ver salida alguna por este camino. Tal y como lo veo, al menos a corto plazo, solamente dos escenearios se me presentan como posibles para las economías de los países desarrollados: la recesión casi indefinida hasta que se alcance un nuevo equilibrio o un crecimiento tan lento que no venga a mejorar la situación de los más necesitados. Ni lo uno ni lo otro se me antoja como una buena noticia.

Así pues, ¿qué debería hacerse? ¿Dejar de pagar la deuda? Se ha hecho anteriormente, y no ha pasado nada a medio y largo plazo (aunque, evidentemente, el corto plazo fue más bien caótico y espasmódico; además, nunca se había tomado ese camino con una deuda del tamaño de la que tenemos entre manos en estos momentos). Lo siento mucho pero, a estas alturas, solamente veo un puñado de posibilidades: primero, como decía antes, seguimos jugando el mismo juego acompañados de una recesión indefinida hasta que se encuentre un punto de equilibrio; segundo, tenemos un crecimiento económico renqueante que no da para más; tercero, aparece una solución milagrosa de la mano de una nueva locomotora de la economía mundial (eso sí, a costa de tirar de deuda nuevamente, lo que implica trasladar el problema al futuro); y, cuarto, desmontamos el sistema por completo y construimos algo nuevo. No se me ocurren otros escenarios. Si acaso, como consecuencia de uno de los dos primeros escenarios (recesión indefinida y crecimiento lento), cabe la posibilidad de que se produzca mayor tensión política internacional y veamos incluso algún tipo de conflagración seria. Supongo que muchos dirán que soy pesimista, pero así es como lo veo. Además, quienes me llaman pesimista así, de entrada, se olvidan de que también hablo de un cuarto escenario que ellos optan por ignorara porque a lo mejor no les conviene: el cambio del sistema. Para mí, es la única opción humana y realmente estratégica. ¿Y qué forma tendría ese nuevo sistema? Pues no lo sé, la verdad. Tendríamos que definirlo entre todos conforme se presenta la oportunidad. Que nadie se engañe, así es como se definió el capitalismo también. Nadie lo diseño en un tablero, pasó los mapas y la gente empezó a construirlo después de que llegaran los "materiales". Lo que sí tengo bien claro es que este sistema económico (lo pueden llamar como les venga en ganar: capitalista, industrialista, extractivista...) no es sostenible. Se basa en la desigualdad económica, el crecimiento económico material indefinido y la destrucción imparable del medio ambiente. No hay forma de sostener eso al largo plazo.

Y ahora que ya he hecho un repaso desde el punto de vista más general, entremos a hablar brevement de las circunstancias específicas en nuestro país. Creo haber escrito sobre esto en estas mismas páginas.Tanto PP como PSOE son responsables de la situación en que nos encontramos. Fueron los gobiernos de Felipe González los que desindustrializaron el país con la famosa reconversión y nos insertaron en una economía global donde sólo podíamos ofrecer productos agrícolas y turismo. Fueron los gobiernos del PP liderados por Aznar y el "eminente" economista Rodrigo Rato los que apostaron por la burbuja inmobiliaria, la deuda y la especulación como cimientos de la economía del país. Y, finalmente, fueron los gobiernos de Zapatero los que, a pesar de toda la palabrería sobre la "economía sostenible", no tuvieron el coraje de forzar un "aterrizaje suave" de la economía y optaron por sacar pecho con aquello de que éramos "la octava economía del mundo" y hablar orgullosamente del sector financiero español como el más saneado del mundo mientras se lo comía la carcoma. Por si todo esto fuera poco, nosotros mismos (esto es, la sociedad civil) fuimos corresponsables al deharnos llevar por el canto de sirena y vivir por encima de nuestras posibilidades pensando que la fiesta nunca iba a tener fin. En definitiva, que aquí no se libra nadie. Y no se me occure mayor falta de responsabilidad que la de Mariano Rajoy y los líderes del PP que, en medio de todo este fregado, en lugar de reflexionar, reconocer errores y mostrar liderazgo, optaron por hacer demagogia y acusar a Zapatero y a los socialistas de lo que ellos sabían perfectamente que no eran culpables a solas. Que Rajoy y compañía todavía afirmaran poco antes de ganar las elecciones que lo único que hacía falta para solucionar los problemas económicos era echar a Zapatero de La Moncloa es imperdonable. Sencillamente, o mentía o es un imbécil cegado por el partidismo. No sabe uno qué es peor. {enlace a esta entradahttp://www.sacredchaos.com

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