"ZONA MARÍTIMA DE PARTICIPACION BILATERAL" ¿SOLUCIÓN A LA CONTROVERSIA PERU/CHILE?

Publicado: 2012-12-04

UNA ZONA COMPARTIDA ENTRE LOS MARES DE PERÚ Y CHILE.

La controversia marítima de Perú y Chile, puede llegar a una posible solución instaurándose dentro del área del diferendo una zona marítima especial, que bien podría llamarse la Zona Marítima de Participación Bilateral la cual dividiría los mares de ambos Estados y que sería destinada a la pesca, en donde participarán embarcaciones chilenas y peruanas solamente; es decir, la explotación de los recursos vivos por embarcaciones de hasta cierto tonelaje de los pueblos del Perú y Chile. Por ejemplo Argentina y Uruguay mantienen un tratado parecido a esta forma que delimita sus mares soberanos.

LA ZONA DE PARTICIPACION BILATERAL COMO PROPUESTA A LA SOLUCION DE LA CONTROVERSIA MARITIMA ENTRE PERU Y CHILE

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Jilmar Moisés Córdova Saint-Pere(*) Abogado. Graduado en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, con tesis en Derecho Internacional Público y Marítimo.

http://www.derechoycambiosocial.com/revista030/conflicto_con_Chile.pdf

EXTRACTOS

El tratado de Ancón celebrado el 20 de octubre del año 1883, dio fin a la guerra entre Perú y Chile, el mismo que fue ratificado con el Tratado de Lima celebrado el 3 de junio del año 1929. En ninguno de los artículos que contiene dichos tratados menciona una línea divisoria en el océano Pacífico, que delimitara la territorialidad o la soberanía marítima de ambos países; motivo por el cual transcurrido el tiempo y con el avance de la navegación comercial y pesquera ha surgido una discrepancia entre ambos países por la línea divisora en el océano Pacífico, convirtiéndose en una controversia marítima. Por eso, en el año 1985 el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, Allan Wagner, abordó el asunto de la delimitación marítima de manera formal con el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, de aquel entonces, Jaime del Valle; al año siguiente, el embajador peruano Juan Miguel Bákula Patiño sostuvo una entrevista con el Canciller chileno Jaime del Valle sobre lo mismo, la que originó una Nota Diplomática el 23 de mayo de 1986. Con dicha Nota, el Perú manifestó a Chile su posición sobre la necesidad de suscribir un tratado de límites marítimos, bajo la premisa de que es preciso instaurar una delimitación formal y definitiva de los espacios marinos de sus costas adyacentes. La respuesta chilena fue de estudiar el caso. Luego, ante la insistencia peruana, a partir de octubre del año 2000 se produce un intercambio de Notas entre el Perú y Chile referente a la delimitación marítima, proponiendo el Perú formalmente el 19 de Julio del 2004, el inicio de negociaciones para resolver el límite marítimo; pero el 10 de setiembre del 2004, Chile se negó a negociar formalmente.

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En el año 2005 y siguientes suceden una serie de declaraciones públicas sobre el tema del límite marítimo, cuando en el Perú se aprobó el proyecto de Ley (3 noviembre) que fijó las líneas de base de dominio marítimo del Perú (sucesiones de puntos que señalan donde termina el borde costero) y su anchura de hasta 200 millas náuticas de mar peruano; utilizando una línea bisectriz en la zona sur limítrofe con Chile, como la línea de frontera marítima de ambos países que debe existir.

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Ante la tesis peruana de que no existe tratado que hubiera resuelto exclusivamente los límites del mar entre ambos países, autoridades del gobierno chileno hicieron serias declaraciones en la prensa, respondiendo que no hay temas limítrofes pendientes con el Perú y que más bien sobre la línea divisoria del mar reclamada ya fue resuelta en el año de 1952 cuando el Perú, Chile y Ecuador firmaron la “Declaración de Santiago” proclamando tener derechos sobre el mar, en un ancho de 200 millas náuticas, adyacente a sus costas, y después en 1954 cuando los mismos países suscribieron un “Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima”, en donde indican que la zona marítima quedará limitada por el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre de los Estados respectivos. Al respecto la cancillería peruana sostiene que tales instrumentos no fueron firmados para fijar fronteras internacionales de mar, sino para instaurar derechos sobre una zona marítima en el océano y otros beneficios de pesca a favor de los declarantes.

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El Gobierno peruano desde 1980, ha venido negociando una solución diplomática sobre la línea divisora del mar, pero no ha encontrado la acogida congruente en Chile. Razón por la cual, el 16 de enero del 2008, el Perú presentó demanda contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia, con sede en la ciudad de La Haya de Holanda, a mérito de lo indicado en el artículo XXXI del Pacto de Bogotá (TASPC del 30 Abr. 1948) y en concordancia con los artículos 36 y 40 del Estatuto de dicha Corte como un medio pacífico para resolver; la misma que actualmente está en proceso.

El Estado peruano, en su demanda ante el citado Tribunal Internacional, puntualiza que la controversia está referida a la delimitación (línea limítrofe) entre las zonas marítimas de ambas naciones en el océano Pacífico, las cuales nunca han sido delimitadas ni por acuerdo ni de alguna otra forma; cuyo límite debe empezar en un punto en la costa denominado “Concordia”, conforme al Tratado del 3 de Junio de 1929.

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La Cancillería peruana también indica en su demanda, que el gobierno de Chile sostiene que sí hay una delimitación marítima que comienza en la costa y continúa a lo largo (mar adentro) de un paralelo de latitud (indicado en el Convenio pesquero de 1954); con este argumento Chile se niega a reconocer a favor del Perú de una vasta zona marítima que se sitúa dentro de las 200 millas marinas adyacente a la costa peruana, y que por tanto pertenece al Perú, pero que Chile la considera como Alta mar.

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El Perú en su demanda solicita a la Corte que determine el curso del límite marítimo de conformidad al Derecho Internacional, teniendo en cuenta los artículos 15, 74 y 83 de la Convención de la Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar aplicando la línea equidistante dada la configuración de las costas fronterizas peruano-chilenas, en donde los derechos al mar de cada Estado se superponen; en razón de que la línea del paralelo, pretensión chilena, no cumple el requisito fundamental de arribar a un resultado equitativo.

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Está claro que la controversia principal entre ambos Estados es el límite fronterizo del mar; para el Perú no existe el límite marítimo que se hubiera instaurado mediante un Tratado u otro documento, para Chile sí existe delimitación marítima, refiriéndose a la línea que indican los Acuerdos internacionales que celebraron en los años 1952 y 1954. El Perú ha propuesto al gobierno chileno instaurar una delimitación marítima mediante la línea media (equidistante) entre ambas costas limítrofes, y así lo indica en su demanda ante la Corte Internacional; de lo cual, el gobierno chileno no admite un solo diálogo y en cuanto a la demanda en su contra, uno de sus argumentos de defensa es que La Ley internacional que regula los derechos al mar, del año de 1982, no tiene efecto retroactivo sobre un asunto celebrado también internacionalmente entre tres Estados.

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En los años del 1950 los Estados de Chile, Ecuador y Perú, no se reunieron especialmente para firmar Acuerdos de delimitación fronteriza de mar; conforme claramente se deduce de sus contenidos. La finalidad de las reuniones de estas naciones fue, -en la Declaración de Santiago de 1952 y en el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954- declarar una soberanía con derechos sobre el mar adyacente a sus territorios en una franja de hasta 200 millas marinas medidas desde sus costas y, configurar las zonas de pesca de los declarantes, determinadas como áreas de tolerancia para facilitar la navegación de los pescadores con escasos recursos de náutica, utilizando como referencia la línea del paralelo; lo cual deja en duda de que se refiere a un tratado de límites.

Para que una frontera esté definida, debe celebrarse oficialmente mediante un instrumento internacional denominado Tratado de Límites, en el cual se instaure bilateralmente la delimitación marítima, denominándose lugares, medidas en números e incluso debe ser complementado con un proceso técnico de demarcación, en el que profesionales en la materia, señalen mediante las coordenadas geográficas los puntos de la línea divisora de soberanía entre un Estado y del otro.

Como es de verse, las posiciones de Perú y Chile son muy encontradas y lejanas de reconciliación; las líneas de límites marítimos que ambos sostienen no parecen ser la solución al diferendo, por no satisfacer el interés y aspiración de ambos gobiernos. Sin embargo es necesario que arriben a una solución, que puede ser a través de una línea que la Corte internacional de Justicia establezca. Pero vale preguntarse ¿Existirá alguna otra forma de solución a la controversia? Parece que el Perú y Chile no han buscado otra solución que les convenga a ambos; por eso me atrevo a proponer por ellos una solución, en la cual tanto el Perú como Chile tienen que ceder ciertos derechos para compartirlos, pero forjarán una zona limítrofe marítima que asegurará la paz definitivamente entre ambos.

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EL PERÚ Y LA LÍNEA MEDIA COMO LÍMITE DE MAR.

El gobierno peruano sostiene que no existe frontera marítima establecida con el gobierno chileno, la misma que debe instaurarse mediante una línea media, equidistante a las costas adyacentes. Así lo indica los numerales 2 y 9 de su Denuncia ante la Corte de La Haya; aquí una parte se transcribe: “2. Las zonas marítimas entre el Perú y Chile nunca han sido delimitadas ni por acuerdo ni de alguna otra forma..”. “9 ... dada la configuración geográfica de la costa, sus derechos se superponen. Como quiera que ningún acuerdo ha sido alcanzado por las Partes respecto a la delimitación de sus respectivas zonas marítimas y en ausencia de circunstancias especiales que cuestionen la aplicación de la línea equidistante, es la que permite arribar a un resultado equitativo” MINISTERIO DE RR. EE. DEL PERÚ. 2010. Demanda de la República del Perú dando Inicio al proceso. Diario El Comercio S.A., Suplemento Contratado. (Marzo 22 2010).. Es decir, el Perú defiende la línea media como límite marítimo.

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Si desde el punto de vista jurídico y político la frontera es una línea, desde el punto de vista geográfico y cultural es una zona de contacto o también una zona de aislamiento”7. Entonces, una línea como frontera en el mar de dos estados adyacentes, es materia de conflictos sucesivos.

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ZONA MARITIMA COMUN EVITA LA VIOLACION DE FRONTERA MARITIMA Y BENEFICIA LA ACTIVIDAD PESQUERA.

En el mar, “una línea limítrofe, como frontera, siempre motivará tensión y conflicto, será la línea inviolable y definitiva”9; la misma que en el mar es detectada por instrumentos especiales, que señalarán la intercepción de las líneas de latitud y longitud en relación al meridiano y ecuador del globo terráqueo, pero no son visibles; más los instrumentos podrían dar falsa información en caso de algún fenómeno de la naturaleza, como una tormenta, que confundirían a los navegantes en su verdadera posición en el mar. Pero, establecer una amplia zona en el mar como el espacio que divida los mares territoriales y zonas económicas exclusivas, de dos Estados adyacentes, es más practicable que una línea limítrofe, pues evita el riesgo de violación de frontera marítima por parte de las naves de dichos Estados y otorga amplia zona de pesca en beneficio de la economía de los dos pueblos.

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UNA ZONA COMPARTIDA ENTRE LOS MARES DE PERÚ Y CHILE.

La controversia marítima de Perú y Chile, puede llegar a una posible solución instaurándose dentro del área del diferendo una zona marítima especial, que bien podría llamarse la Zona Marítima de Participación Bilateral la cual dividiría los mares de ambos Estados y que sería destinada a la pesca, en donde participarán embarcaciones chilenas y peruanas solamente; es decir, la explotación de los recursos vivos por embarcaciones de hasta cierto tonelaje de los pueblos del Perú y Chile. Por ejemplo Argentina y Uruguay mantienen un tratado parecido a esta forma que delimita sus mares soberanos.

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BENEFICIOS DE LA ZONA MARITIMA DE PARTICIPACION BILATERAL.

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2.1. Una línea como límite de los mares de Perú y Chile, sería la línea inviolable y definitiva, de tensión y conflicto, de constante violación o invasión accidental de los mares por parte de las embarcaciones pesqueras u otras, tanto del norte como del sur; las consecuencias serían apresamientos de naves, altas multas u otros graves incidentes que podrían afectar las buenas relaciones peruano-chilenas. En cambio, una Zona Marítima de Participación Bilateral solo para la pesca de ambos pueblos peruano-chilenos, puesta en ejecución como el espacio marítimo que divida la soberanía de los mares, los riesgos de violación de frontera marítima por parte de cualquier embarcación, serían mínimos o tal vez nulos; en razón de que es una área muy amplia y consecuentemente las relaciones de buena vecindad de Perú y Chile no se verían afectadas.

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2.2. La Zona Marítima de Participación Bilateral, propuesta como el espacio marítimo que divida la soberanía de los mares de Perú y Chile, resulta favorable para la pesca artesanal en razón de que otorga mayor área para el aprovechamiento de los ricos recursos hidrobiológicos que hay en la zona, tanto a las embarcaciones de Perú como de Chile, pues estarían navegando más allá de la línea media y equidistante (de la zona en donde los derechos de los dos Estados se contraponen); es decir será un sector común de espacio marino que será compartido por los pueblos ribereños del mar de ese lugar y en donde realizarían sus faenas de pesca, cuya actividad es necesaria en la economía de la región;

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2.3. La línea equidistante como nueva frontera de mar entre Perú y Chile, si la Corte Internacional de La Haya así lo decidiera, sería para el gobierno de Chile devolver o ceder mucho espacio marino a los peruanos, en relación a la posición que Chile sostiene; en cambio si se adoptase establecer la zona marítima especial de participación bilateral, que es equidistante a ambas costas, Chile estaría devolviendo menos área marítima; por lo tanto, esta propuesta es la que más le conviene aceptar; asimismo, para el Perú esta propuesta también le beneficia porque las naves pesqueras navegarían más allá de la línea media (más al sur).

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2.4. Si la frontera marítima entre ambos Estados fuera lineal y en el caso que hubieran minerales (gas, petróleo u otros) en el subsuelo del mar a la altura de la línea limítrofe, no podría el Perú o Chile explotar los minerales por si solos, al hacerlo extraerían el mineral del Estado vecino, por ser el gas y el petróleo de consistencia acuosa, lo cual sería injusto y causaría un conflicto entre las dos naciones. Sin embargo sería distinto si se estableciera una zona marítima de participación bilateral, en razón de que los minerales también serían compartidos, al igual que la pesca, si ambos Estados decidieran la explotación. La zona marítima propuesta, además, en el futuro podría ser un espacio de salida a alta mar del Estado boliviano, cuya nación tiene ese anhelo.

http://www.derechoycambiosocial.com/revista030/conflicto_con_Chile.pdf